Desde mis inicios como psicóloga, hace ya unos cuantos años, allá por el año 2008, no me hubiera planteado la opción de realizar una terapia online, y la verdad no podía imaginar cómo podría ser. Pero a veces la vida nos pone delante retos y circunstancias en las que hay de adaptarse a una nueva realidad. Y ese momento fue para mí, (y entiendo para muchos de mis compañeros/as) durante la pandemia de la COVID-19, cuando adquirió una relevancia especial.
Las restricciones de movilidad y la necesidad de mantener la distancia física nos hizo tanto a psicólogas como a usuarios a descubrir que era posible establecer un espacio terapéutico seguro, cercano y efectivo a través de una pantalla. Lo que inicialmente surgió como una necesidad, se ha consolidado como una opción habitual en la actualidad.
Debido al modo de vida en que estamos inmersos como sociedad, con unos ritmos bastante marcados, con un alto grado de responsabilidades laborales, familiares y personales, en muchas ocasiones, resulta complicado guardar un tiempo para cualquier actividad. Incluso para el tema del cuidado personal. Tema que entiendo que dejamos en ocasiones de lado, o descuidamos, incluso siendo conscientes de que es nuestro pilar o referencia: si no estamos bien con nosotros mismos, difícil es disponer de un equilibrio en todas las áreas en que nos relacionamos y convivimos como personas.
En este contexto, la terapia online ofrece grandes ventajas: facilita el acceso a la atención terapéutica sin necesidad de desplazamientos, permitiendo una mayor flexibilidad horaria y favoreciendo la conciliación con las obligaciones diarias.
Por otro lado, permite que la persona se encuentre en su espacio conocido y seguro. Evitando mayor novedad.
Además, existen numerosos estudios que han demostrado que la terapia online es tan eficaz como la presencial para abordar muchas dificultades que se nos presentan en la vida diaria, debido a que lo más importante no es el formato, sino la calidad del vínculo terapéutico y el compromiso con el proceso de cambio.
Entiendo que este tipo de terapia representa una nueva oportunidad para acercar la terapia a un mayor número de personas, que por diferentes circunstancias les es complicado acudir de forma presencial, y es una forma de derribar barreras.
Por ello, elegir terapia online es elegirnos. Es practicidad, comodidad, así como economizar el tiempo disponible para lograr una mayor conciliación de vida laboral, personal y familiar/ social, sin dejar de lado un espacio para nuestro cuidado y la gestión de situaciones que se nos presentan en la vida diaria difíciles de gestionar por sí mismos.






