Ayer me llegó un interesante video, “hacer cosas como una niña”, en el que se pregunta a varias personas adultas, mujeres y hombres, cómo es hacer diferentes cosas “como una niña”. Correr como una niña, luchar como una niña o lanzar piedras como una niña son vistos por estos adultos como algo afectado y ridículo. Después se pregunta eso mismo a niñas pequeñas, de 10 años para abajo, y para ellas correr, luchar y lanzar cosas como una niña es simplemente correr, luchar y lanzar. Punto. No hay nada débil ni ridículo en ello. Para ellas una niña puede hacer estas cosas igual que un niño.

Más allá de la especialización: Acompañar la vida tal como viene
En la elección de terapeuta es aconsejable orientarse hacia un acompañamiento y un enfoque que puedan sostener la experiencia viva y cambiante, creando un espacio seguro donde la persona sea mirada más allá de un “tema”.






