La gente muere todos los días, hay gente que me da igual que se muera, me entero de la noticia y puedo seguir comiendo, hay amigos que se mueren de vez en cuando, esos me duele bastante dejarlos de ver. Si durante una temporada no hay noticias de muertes que te impacten, cuando vuelve la primera triste noticia rompiendo de nuevo el hielo nos sienta como un jarro de agua fría. Si se te mueren dos personas queridas en un breve intervalo de tiempo la angustia se hace grande. Cuando se me rompe por accidente o mal uso un objeto que utilizo mucho y tengo aprecio me sabe fatal pero tampoco monto un dramón. Si se quema un bosque que conozco siento la pérdida de un amigo muy muy cercano. Si se seca una planta que cuido desde hace poco tiempo me da rabia. Si un insecto arruina mi cosecha me lamento por el trabajo invertido en vano. Cuando fracaso nueve veces consecutivas la décima no me produce a penas frustración. Si tengo ochenta años y suele morir la gente que yo quería, ¿mis amigos serán las décimas personas? Será mejor aprender antes de los ochenta años.