A veces es doloroso dar la razón a aquello contra lo que te has rebelado. A uno le gusta manifestar sus propias creencias, sobre todo cuando están basadas en su experiencia, así que que le digan que lo natural es aquello y no lo suyo hace que te rebeles y reafirmes más todavía. Sin embargo esa sensación de soledad que llevo a veces, como ahora, me demuestra que efectivamente aquellos que dicen que necesitamos al otro, que el hombre necesita tener a alguien para ser, van a tener razón. ¿Porque qué es la soledad sino esa necesidad?.
Siempre he ido de independiente, de autosuficiente, de ser capaz de vivir sólo con mi compañía. Ahora me repatea esa insociabilidad mía. Antes me rebelaba ante la idea de someterme a ese principio de que sólo somos si hay alguien enfrente. “¿Y los que vivimos solos no somos nadie? ¿No tener pareja nos hace ser menos persona solo porque no tenemos la suerte de tener a nadie enfrente? ¡¡Es humillante!!”.
Ahora no me queda más que aceptar que sí, que el hombre es un ser de compañía, que está diseñado para vivir del afecto y del amor, y esto sólo lo puede dar el otro. La evidencia del sentimiento de soledad habla por si sola. Si existe la soledad en nuestro vocabulario es porque existe esa necesidad de amor. Hace unos años yo no sentía. Ahora siento soledad. Ya es un paso.
Tengo un proyecto en mente desde hace un tiempo que es el de confeccionar algo así como un diccionario de emociones donde describir con pelos y señales qué se siente al sentir enfado, angustia, tristeza, soledad, miedo, etc. Lo tengo paralizado porque sólo se me ocurren emociones deprimentes (sí, sí, toda emoción por si misma es positiva y bla bla bla que dicen los psicólogos), y no quiero que sea algo deprimente de leer, quiero que sea algo útil. Lo que escribiría sobre la soledad sería algo como: “La soledad es una sensación devastadora. Es un gran agujero negro, es un pozo con una capacidad de aspiración hacia su interior terrorífica, es un pozo que te roba, te vacía y convierte en mero vegetal. La sensación que se tiene (o que tengo yo) cuando el sentimiento de soledad está en su momento álgido es la de sentir cómo el centro de tu ser va perdiendo consistencia: de sólido pasa a líquido, luego a gas, luego desaparece…aparece la nada, y de ahí, de ese punto central de ti que se ha convertido en un agujerito de vacío, entonces como si de una onda expansiva se tratara ese puto agujerito se va extendiendo hacia fuera, hacia tu superficie. Es la onda expansiva de la desolación. El dolor es tal que a veces parece de otro mundo”.
(Nota para los autores de Terapiados: he encontrado la página por casualidad, curioseando en mis noches cibernéticas, y me ha encantado porque para mí supone una ventana abierta donde poder expresarme. Aún no sé hacerlo con las personas. Pero también he de confesar que me avergüenza ver a qué extremo me ha llevado mi insociabilidad: querer contar, no saber a quién, y terminar hablando a través de un ordenador. Es lamentable. Así que gracias, por haber creado este espacio y sobre todo gracias por el anonimato).
Hola! Veo que hace unos meses escribiste esto, yo apenas lo voy leyendo.
Me encantará escribirte de nuevo y que tu lo hagas de tal forma. Un abrazo! MeLs
Leo lo que escribes y me toca la piel, un nudo se hace en mi garganta… Recuerdo mis días en que creía que lo importante no era lo que yo tenía que decir y me guardaba en mi cueva segura… Y ahora que te lo escribo me doy cuenta de que sí creía que no era importante y además, en realidad, no tenía mucho que decir! Mi mundo estaba muy afuera, no en mi centro.
En fin, esperando que mi autorevelación te ayude, te digo que conforme avancé en el texto y vi lo que escribías sobre expresarte al menos por el ordenador, para mí es un gran avance! Las cosas van poco a poco, mi corazón se sintió calientito. Creo que estás en tu camino, luchando y si está en tu necesidad y en tus sensaciones, lograrás lo que quieres
Hola MeLs,
Ha pasado mucho tiempo desde que escribí sobre esa soledad (no sé por qué la entrada aparece de este año, pero es del año pasado). Evidentemente han pasado muchas cosas desde entonces… echar la vista atrás me emociona. Como tú bien dices, ha habido mucha lucha y perseverancia en esto del crecimiento, pero finalmente los frutos se empiezan a recoger, ahora me encuentro en un momento estupendo de mi vida a punto de empezar proyectos fantásticos.
Hace tiempo que mi fiel compañera de fatigas, la soledad, ya no me acompaña, pero no dudo que en cualquier momento volverá a aparecer. Y cuando lo haga, no me preocupará, le daré la bienvenida con la misma intensidad que al resto de emociones, pues la emoción es lo que me hace sentirme viva, y eso para mí es oro.
Leer tu respuesta a mi entrada me ha dado mucho gusto. Mil gracias.
Espero que tú sigas buscando en tu mundo hacia fuera y encuentres tu calor.
Un abrazo,
So.