RSS

Cubatas de Bach

A veces tengo la necesidad de que mi cuerpo se emborrache de música. Tres son las obras que me nutren esa necesidad, una es la de ahora, la que está llenando todo mi cuerpo con su fuerza. Hacía muuuuucho tiempo que no volvía a escuchar las Suites de Bach para chelo, y ahora que vuelvo hacerlo me preguntó por qué he dejado pasar tanto tiempo, con lo que siempre me han removido y consolado a la vez. Pero esta tarde algo parecido a la rabia me ha hecho buscar con desesperación esa cinta perdida, y al encontrarla meterla con fiereza en el equipo de música. Al oír los primeros acordes he subido el volumen y he dejado que me inundara, y la he subido un poco más para que me llegara a la cabeza. Entonces he dejado que hiciera sus efectos: aturdir todo pensamiento. Es maravilloso. Dejas de pensar. Dejas de ser racional y pasas a ser un cuerpo etéreo, sólo lleno de música y …¡¡oh sorpresa!! … de tus emociones. Y he descubierto por qué durante tantos años he recurrido a estas tres obras en los momentos de máxima desesperación: porque con ellas han salido las lágrimas. Sí, con ellas las emociones se me destaponaban, con ellas era un cuerpo viviente, un cuerpo que por fin respiraba. Por eso necesitaba emborracharme de ellas de vez en cuando. Últimamente ya no, porque ya soy capaz de dejar salir las emociones de manera espontánea. Pero esta última semana me sentido neutra, sin emoción predominante. Y he intentado ser paciente con ello, pero no lo he conseguido. Me da igual. Suites de Bach para cello, Nocturnos de Chopin, Réquiem de Mozart.


Tu comentario