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¡¡Usted está loco!! 1ª parte

¿Quién decide si una persona está loca o no? Más bien lo que me pregunto es, ¿por qué decimos que hay gente que no está bien de la azotea? Naturalmente yo estoy en el mundo al igual que todos vosotros que leéis esto, ahora bien, aunque yo sea consciente de qué cosas el conjunto de la sociedad interpreta como locura (y evite hacerlas) pienso que es de ser bastante capullo llamar a un tipo loco porque diga que es hijo de un Dios.

Si una persona “normal” tiene un accidente y tras salir de él se comporta de un modo extraño y completamente diferente, diremos que se ha quedao tocao del ala, o sea un poco loco. Podrían observarse anomalías en su cerebro que no se producían antes del golpe en la cabeza, esto puede parecer un fundamento lo suficiente estable como para decir que una persona a la que le funcionan de determinada manera algunas partes del cerebro está loca. Pero, ¿y si alguien desde su nacimiento sufre esas mismas anomalías…? Podéis hacer el esfuerzo de observar que hay personas que nacen rubias, castañas, con ojos azules, verdes, etc, después daros cuenta de que hay gente que hace todas las cosas con la mano derecha, otros con la izquierda, incluso hay ambidiestros en el mundo. Si todos sabemos que esta gentuza (zurdos y ambidiestros) procesan la información que su cerebro percibe de manera distinta a la mayoría (diestros) no por ello decimos que los zurdos estén locos.

¿A dónde quiero llegar? pues a que si una persona que ha trabajado toda la vida de albañil de un día para otro dice que se quiere cambiar de sexo y trabajar en pubs alternativos (y no se descojona mientras te lo cuenta) pensar que se le ha ido la cabeza es demasiado simple. Hay ejemplos en el mundo de gente que te la encuentras un día haciendo cosas, con inquietudes y ganas de pasarselo bien igual que siempre, y un mes más tarde te enteras de que se ha intentado cortar las venas lo ingresaron en un psiquiátrico y al salir se ahorcó.

¡¡Ostias macho!! aunque a primera vista parezca que ha sido un brote de locura, a mi me cabe la opción de que a lo mejor puede haber gente que no le sale de los cojones cumplir sesenta y cinco años. No están a gusto vivos y tienen curiosidad por saber qué nos pasa cuando se nos para el corazón (que hay gente muy curiosa eh!)


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